Tres pasos y un suspiro que nace de este silencio, miro hacia la ventana y ya oscurece, pero en realidad está amaneciendo, tres pasos mas y me pregunto, que hago? es posible mirar hacia el oscurecer y ver el amanecer? me detengo lentamentamente, y un intento de suspiro otra vez pero esta vez digo en voz silenciosa, será asi... me dirijo hacia la ventana y observo cada detalle, autos transitando, personas caminando, y un silencio ruidoso siempre estará presente, observo hacia lo profundo y trato de encontrar el amanecer, pero mi sentido quiere negarse a que exista un amanecer en un oscurecer, pero mi otro sentido dice lo contrario, que es un amanecer, ésta fría lucha en la guerra sobre el dominio de la razón es interminable, caos producto de la anarquía interna sin control alguno, fluye esta vez sin sentido y otra vez la palabra amanecer predomina el ambiente, Soledad se acerca y me dice al oido, no te preocupes ya pasará, de pronto un llamado incógnito, Esperanza adviertiéndome de la llegada de un mal, pero Soledad en su segundo intento susurra suavemente y otra vez me repite que descanse que ya todo calmará, pero en el teléfono una voz lejana sigue insistiendo que escuche su advertencia, de pronto Soledad cuelga el teléfono, y me mira a los ojos, tratando de persuadirme en todo momento, pero yo sigo inquieto siempre con una pregunta sin respuesta, y en su voz calma Soledad me dice que me acompañará esta noche, y esa voz suavemente calma mis tensiones, y nuevamente el sonido del teléfono, pero Soledad insiste en no contestar, advierte que son llamadas molestosas que solo quieren hacerme sentir mal, opto por seguir sus reglas, bajo la mirada lentamente y con sentimiento derrotado de creer en el amanecer, intento observar la ventana, pero sigue oscuro sin rastro de que amanezca, Soledad se desviste frente a mis ojos, pero sigo observando la ventana que aún sigue oscureciéndose, Soledad toma mi rostro y la gira en dirección a ella suave y lentamente, pero yo solo cierro los ojos al girar mi cabeza, y trato de pensar que sucede, me levanto y camino hacia la puerta, Soledad con su suave voz ruega mi presencia, pero no sigo su deseo y abro la puerta, como signo de no haber escuchado nada, rumbo a la cocina pienso en un mundo distinto y esta vez me pregunto, por qué pienso esto? por qué debo estar así, preparo mi café con dos cucharadas de azúcar, y me detengo, será este el fin de todo, empezaré algo nuevo? y observo detalladamente la taza, en su perfección fue creada con toda delicadeza para servirnos nuestros café, es necesario mirar de otra forma la taza para comprenderla? es necesario cambiar su punto de vista? y que si solo fue creada bajo el aburrimiento de un hombre que solo quería conseguir dinero a base de eso? es necesario pensar de otra forma para entender lo que sucede? y entre alucinaciones un leve rugido, el aviso del agua hirviendo, la tibieza contemporánea de su fisiología, el agua que puede matarnos en sus dos formas extremas, fría o caliente, no existe término medio para entenderla, pues la criticaremos siempre en su término medio, entonces me llevo la taza y el agua, mezcla perfecta, entre delicadeza y lo extremo, una fusión casi imposible pero realizable, al llegar a la habitación, Soledad yace dormida en la cama, tranquila y dulce, se despierta, como una mujer que todo hombre desea en su plenitud, en su romanticismo, me observa fijamente con esa ternura cautivante, y yo tan solo quiero olvidar todo, la guerra aún continua, aun se espera la victoria del amanecer, y entonces Soledad insinua que yo me siente a su lado, pero hago de cuenta no haber recibido alguna orden, y me acerco a la ventana, Soledad en su suave irritación se levanta y se marcha, finalmente solo, misteriosamente un nuevo llamado, el contestador recibe el mensaje, Esperanza insiste en darme una información importante, pero yo solo hago oidos sordos solo pensando en ese horizonte, pensando en el amanecer, en ese paisaje hermoso que quisiera ver por última vez antes de ir al final de mis días, fiel y leal como aquellos soldados romanos, frente a la muerte, sentía que no debía irme aún, solo esperando un amanecer en ese oscurecer, planeando el viaje eterno de mi vida... de pronto algo estruendoso y fuerte, me desconcentra por completo, solo un nombre, solo un nombre pudo hacerme tal semejanza, solo un nombre fue capaz de desconcentrarme, Camille, en el contestador sonó el nombre de Camille y todo se desbordó, quise alcanzar a contestar pero era muy tarde, ya no había mas nombre Camille, ya no sabía nada de Camille, fue como una estrella fugáz, paso y no se quedó, resignado me siento en la cama, con la taza en mano y observando fijamente lo que pasaba en el interior de la taza, una nueva fusión ocurría el café dominaba el agua, algo tan extremo era dominado, y la delicadeza fue cómplice del hecho, algo tan fuerte fue derrotado, en su último intento de ganar ya estaba absorbido, luego un silencio eterno imbade la habitación, 7 segundos duró el silencio, mientras que a lo lejos se oía, un suave melodía que fue convertida en golpes profundos, quise interpretar la melodía, cada vez se hace fuerte, de melodía pasó a ser ruido, tres golpes y una pausa de 2 segundos, y nuevamente los 3 golpes se escuchaban fuertes, de pronto reacciono, y es el sonido de la puerta, pienso en acudir, pero me quedo, nuevamente el sonido, y trato de no responder, pero esta vez me gana la curiosidad, y decide ir en busca de respuestas, salgo de la habitación paso por un pasillo largo y eterno, giro a la derecha, me intercruzo con el comedor, que en alguna vez pude recordar un buen momento, como aquella primera cena que no pude olvidar, ese beso apasionado bajo la luz tenue de las velas rosas, que daban fragancia a tranquilidad, al recordar todo eso finalmente llego a la puerta, y de forma similar a la derrota abro la puerta, al abrir la puerta, una explosión nuclear había sucedido, impactó tanto mi rostro, que llegué a perder la consciencia del hecho, mis ojos húmedos se humedecían hasta que una explosión interna hizo merecer, su figura perfecta, era imposible, un leve silencio y de pronto de su nota musical sale la primera entonación, Rodrigo, una suave canción para mis oidos, era Camille quien estaba en mi puerta sorprendido del hecho, nuevamente repitió mi nombre, en ese momento ya perdí todo el control, una única y final frase salió de sus húmedos labios con sabor a chocolate y frambuesa, "Te amo, no quiero que dejes que te deje, no quiero que vueles al cielo prometido sin mi, llevame hacia la luz de tu corazón", inerte sin saber que decir solo pude dejar caer mi taza de café ya tibio, y avanzar un paso leve y abrazarla, en mi emoción y sorprendido solo pude decir, "Camille, no quiero volar al cielo prometido sin ti", de pronto dos nuevo ríos fueron creados, bajo la luz del cielo, dos ríos cortos pero eternos que desembocaban en mis labios, con los ojos cerrados, intente imaginar un mundo perfecto, y levemente abrí los ojos, y a espaldas de Camille, se pronunciaba la victoria final, en una ardua lucha pude ver un destello de luz que anunciaba la victoria, oscurecidos, apareció el amanecer, aquel amanecer prometido donde pude darme cuenta que tenía razón habia un amanecer...
Ya Soledad jamás apareció, se fue con sus cosas y jamás volvió pero tampoco la extrañé, y Esperanza siempre atenta y leal, me habia enseñado que en la soledad siempre hay una esperanza, aquella esperanza que nos merecerá...
Ya Soledad jamás apareció, se fue con sus cosas y jamás volvió pero tampoco la extrañé, y Esperanza siempre atenta y leal, me habia enseñado que en la soledad siempre hay una esperanza, aquella esperanza que nos merecerá...

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